Pese a la eliminación de los aranceles, PC y notebooks hasta 85% más caras que en Chile

Si bien el objetivo del Gobierno al eliminar los aranceles a la importación era que bajen los precios de los productos informáticos y que haya más variedad en comercios, la medida aún no está generando los resultados esperados: las notebooks, tablets y computadoras de escritorio cuestan hasta un 85% más que en Chile.

La medida fue anunciada noviembre de 2016, pero recién entró en vigencia en abril. Al haberse comunicado la decisión con tantos meses de anticipación, los fabricantes locales de productos informáticos -tanto los instalados en Tierra del Fuego como en el resto del país- comenzaron a rematar stock, para no quedarse con equipos que luego no pudieran competir contra modelos más nuevos y más baratos.

Este primer movimiento generó que los precios de las computadoras bajaran casi un 30%. Luego de ese reacomodamiento y a más de un mes de haberse concretado la anulación de los aranceles, del orden del 35% sobre el valor de importación, los objetivos se cumplieron a medias, sin poder igualarse a los precios con los que se comercializan estos productos del otro lado de la cordillera.

Desde la Secretaría de Comercio, explicaron que el país vecino era el “modelo” que debía seguir la Argentina y que esta medida iba a ayudar a achicar las diferencias. Sin embargo, al trazar un comparativo, los valores de notebooks, tablets y PC en comercios porteños hoy se encuentran hasta casi un 85% por encima de los de cadenas de Santiago de Chile.

De acuerdo con los especialistas, los escasos efectos de la medida se deben a que una economía no se vuelve más barata por el sólo hecho de eliminar aranceles. Este es sólo uno de los factores que se conjuga con cuestiones estructurales, como la carga impositiva, los costos laborales y financieros, la presión fiscal y los costos logísticos, que en la Argentina son muy altos.

Otro de los objetivos que la medida del Gobierno no logró conseguir aún es que en las estanterías de los principales comercios exista una variedad de marcas y equipos. De hecho, todavía queda mucha oferta de dispositivos “pre quita de aranceles”. A esto se suma la consecuencia más grave de la medida: el costo de desalentar la producción local se tradujo en la pérdida de casi 5.000 puestos de trabajo.

Desde que se anunció la entrada en vigencia de la medida, fueron varias las empresas que se vieron obligadas a reconvertir su plan de negocios para poder subsistir en un mercado de altísima competencia. Además de despedir personal, muchas empresas desactivaron líneas de producción y se volcaron a la importación.

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