Cada vez más personas se implantan chips en la mano

Por cuestiones de seguridad, cada vez son más los que se animan a implantarse un microchip bajo su piel, más precisamente en la palma de su mano. Estos son dispositivos de corto alcance similares a los que usan la tarjeta SUBE o los nuevos pasaportes.

Estos microchip subcutáneos cuentan con capacidad para recibir y reemitir datos, y poseen un número de identificación único e irrepetible. No es posible hackearlos, ya que los datos que almacena pueden ser encriptados y, al momento de comunicarse con otros dispositivos, se utilizan canales y protocolos seguros.

Aunque todavía no hay constancias sobre la seguridad del implante en el largo plazo, sus seguidores aseguran que no generan ningún daño a la salud. Además, son muy discretos: tienen 12 milímetros de largo y dos de ancho, son invisibles a la vista y casi imperceptible al tacto.

Sus usuarios aseguran que los chips, además de ser inofensivos para la salud por ser similares a una prótesis, no son dolorosos. El kit viene con una jeringa hipodérmica estéril y el procedimiento para colocarlo es similar a un piercing. Tampoco son costosos: el kit cuesta 38 dólares.

Usos variados

Estos dispositivos están en permanente “comunicación” con el lector de la computadora y del Smartphone del usuario y, gracias a ello, se podría bloquear por ejemplo una sesión y encriptar información “sensible”. Para volver a acceder a ellos, es necesario introducir una clave.

Este es el uso más extendido del biohacking. Pero también se podría, por ejemplo, usar otro implante para activar la cerradura de una oficina o de la casa y reemplazar con seguridad las llaves o la tarjeta de acceso.

Otro uso posible sería almacenar información médica en el chip implantado. De esta manera, en caso de una emergencia, los médicos podrían conocer rápidamente el tipo de sangre del paciente, enfermedades y antecedentes médicos como alergias a una medicación.

A futuro, los expertos creen que se podrían usar como complemento del sistema de alarma del vehículo o incluso crear un chip que sirva para reemplazar el pasaporte. Así sería posible almacenar abundante información personal y facilitar la identificación del portador en forma más segura que recurriendo a los documentos tradicionales.

Seguidores en todo el mundo

Los especialistas estiman que sólo en EE.UU. hay unas seis mil personas que ya se hicieron estos implantes; mientras que en Bélgica la empresa de marketing digital Newfusion implantó a ocho de sus empleados un chip como reemplazo a las tarjetas de identificación. En Argentina ya hay usuarios que los utilizan.

 

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